ASOCIACIÓN TÉCNICA DE EMULSIONES BITUMINOSAS

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Miguel A. del Val

Miguel A. del Val

Twitter @delValMA

Viernes, 03 Abril 2020 13:18

RELATO DE UN AMOR FRUSTRADO

La fotografía que acompaña este texto muestra lo que veo cuando levanto la vista desde la mesa en la que trabajo en mi casa: una balda con libros de algunos de mis autores favoritos (Henry James, Enrique Vila-Matas, Jorge Ibargüengoitia) y, sobre ella, una lámina que reproduce el cuadro “El regador”, de Vela Zanetti, y que está dedicada y autografiada por el propio pintor pocos meses antes de su fallecimiento, ocurrido en los primeros días de enero de 1999. El original había sido un encargo de Juan Antonio Fernández del Campo para la sede central de Probisa al insigne creador que, sin embargo, no es muy conocido en España, probablemente por su dilatado exilio tras la Guerra Civil, primero exterior y luego interior. En definitiva, la fotografía sirve para representar dos de mis más antiguos y perdurables amores: la literatura y la tecnología de pavimentación de carreteras.


El amor por la literatura produce satisfacciones continuas e inacabables; simplemente leyendo o releyendo a los clásicos, en el más amplio sentido de la palabra, habría para muchas vidas. En cambio, la tecnología de pavimentos produce más frustración que satisfacción. Al menos nos la produce a quienes pensamos en cómo algunas de las mejores técnicas son, en la práctica, continuamente desdeñadas a la vez que en diferentes foros son ensalzadas hipócritamente y sin rubor.


“El regador” ilustra una tarea ya antigua, la de un operario que sujeta en sus manos una lanza de riego para esparcir un ligante asfáltico sobre la superficie de una carretera. Podemos imaginar sin esfuerzo que ese ligante fuese, por la época en que se pintó el cuadro, un RC1 para un riego de adherencia o, más probablemente, un MC0 para un riego de imprimación. Reflejos de un pasado remoto pensarán algunos, que visualizan hoy esta actividad llevada a cabo con una cisterna dotada de rampa de riego y empleando emulsiones bituminosas en vez de betunes fluidificados. Sin embargo, estas técnicas, que son de las más sencillas en las obras de pavimentación, se siguen ejecutando a veces como en el pasado; mejor dicho, mucho peor de como se hacía en el pasado, aunque en España (no así en algunos países de América Latina) sí se suelen emplear las más modernas emulsiones puestas a punto para estos fines.


Pero las emulsiones bituminosas tienen muchas más aplicaciones que los riegos de imprimación y de adherencia. La denominada tecnología en frío ofrece en la actualidad soluciones técnicas que permitirían resolver la mayor parte de las necesidades de construcción y de rehabilitación de los pavimentos de las carreteras. Hace algunas décadas todavía surgían algunos problemas derivados de cómo eran formuladas las emulsiones; en los últimos años los avances en la química y en la física de las emulsiones ha sido espectacular, pero su aplicación ingenieril no ha progresado apenas y en España incluso ha retrocedido. Sí, es cierto que antes no existían los reciclados con emulsión y que los modernos microaglomerados en frío han aportado unas ventajas de las que carecían las antiguas lechadas, pero ambas técnicas están prácticamente como estaban ya en la década de 1990 y su empleo no se ha incrementado de manera significativa desde entonces.


Me permito describir qué es lo que ocurre con las emulsiones bituminosas y por qué ocurre eso a continuación, pero de manera esquemática y fijándome solo en unos pocos puntos; hacer un análisis más detallado requeriría más tiempo y, sobre todo, me produciría un infinito cansancio, consecuencia inevitable de la frustración originada por un amor que parece no llevar a ninguna parte:


- Hay un empeño permanente, incluso por parte de sesudos académicos, en comparar las técnicas asfálticas en frío con las técnicas asfálticas en caliente, utilizando parámetros y modelos que son válidos para estas, pero no para aquellas; recurriendo a estas comparaciones, la conclusión, ciertamente equivocada, es que siempre son mejores las mezclas en caliente que las mezclas en frío.


- Se hacen esfuerzos (o se dice que se hacen) para disminuir las temperaturas de aplicación de las tecnologías en caliente para así minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero (¡ay, esas warm asphalt mixes, que siguen sin cuajar de verdad en España!) cuando las tecnologías en frío nos permiten trabajar directamente a temperatura ambiente o, en todo caso, con una temperatura ligeramente superior a la del ambiente.


- Se piensa que las técnicas de puesta en obra de algunas tecnologías en frío, como es el caso de los riegos con gravilla, son antiguas porque muchos ingenieros ignoran que existen unas modernísimas máquinas con las que se puede garantizar una elevada calidad (para los incrédulos, recomiendo echar un vistazo, por ejemplo, a la web de la empresa uruguaya Bitafal).


- Se piensa también que los riegos con gravilla, en caso de seguir utilizándose, se deben circunscribir a algunos caminos vecinales, porque esos mismos ignorantes desconocen que hoy día se están utilizando en Nueva Zelanda incluso en autopistas con intensidades medias diarias de más de veinte mil vehículos.


- Se argumenta que no se proyectan algunas soluciones basadas en el empleo de las emulsiones bituminosas porque no hay especificaciones oficiales para esas soluciones; ¿acaso no está entre las tareas de un ingeniero de proyectos la redacción de las especificaciones que sean necesarias?

 

 

Concluyo: seguiré disfrutando con la literatura; si sigo con este viaje a ninguna parte, continuaré con mi frustración.

 

Referencia: ¿Por qué no se utilizan más las técnicas con emulsiones bituminosas? (Miguel A. del Val, 2014) https://nosolocarreteras.blogspot.com/2014/05/por-que-no-se-utilizan-mas-las-tecnicas.html

In memoriam: Cuando escribo esto (2 de abril de 2020) mis pensamientos no pueden dirigirse sino a los más de diez mil fallecidos contabilizados hasta ahora en España a causa de la Covid-19. Descansen en paz.

 

 

 

 

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