ASOCIACIÓN TÉCNICA DE EMULSIONES BITUMINOSAS

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Pablo Alvarez

Pablo Alvarez

Miércoles, 22 Enero 2020 19:47

El oficio que no está en los libros.

Hace pocas fechas tuve el honor de ser invitado a unas jornadas de orientación profesional que organizaba el colegio donde mi hijo cursa sus estudios. El objetivo; intentar transmitir a los alumnos de primero y segundo de bachillerato cuáles deberían ser, en mi modesta opinión, las directrices a seguir para enfrentarse a la difícil tarea de elegir un itinerario profesional. En el turno de preguntas, uno de los alumnos sentados en primera fila, me preguntó: “Ya sabemos lo que estudiaste, pero cuál es tu profesión”-me dijo- “a qué te dedicas realmente”. Mi respuesta fue la misma que llevo a gala contestar cada vez que alguien me hace esta pregunta desde hace casi ya 20 años: “...pues...soy Químico de Caminos...”. Las caras eran un poema y las risas no se hicieron esperar. Y proseguí “...hace tiempo que dejé de perseguir moléculas para perseguir áridos, betún, huecos y deformaciones. Trato de aportar mi granito de arena en la construcción de carreteras.” Quería hacerles ver que, en muchas ocasiones y cada vez más frecuentemente, aquello en lo que te formas es sólo una pieza más en el puzle que compondrá tu trayectoria profesional. Y que, sin duda, deberían estudiar algo que les apasione, para así hacerlo suyo y convertirlo en una herramienta útil y adaptable. Que hay oficios, como al que nos dedicamos algunos de los químicos presentes en el sector de la carretera, cuyo manual de instrucciones no está en el registro de ninguna biblioteca. Pero sus fundamentos, aquello que explica lo que observamos y experimentamos en el día a día, forman parte de aquellas asignaturas que me enamoraron en la facultad. Que aquellas moléculas que perseguía, y sus interacciones, son la base de las cualidades que hoy busco en el desempeño de mi profesión.


La mayor parte de mi trayectoria hasta la fecha se ha centrado en el campo de las mezclas bituminosas en caliente, donde soy consciente de que pasamos la mayor parte del tiempo centrados en lo macro aún a sabiendas que su porqué reside en lo micro. Pero reconozco que si hay un refugio para esa química fundamental en nuestro pequeño gran universo asfaltero, ése es, sin duda, el campo de las emulsiones bituminosas. Sinceramente, si tienes uno de esos días en los que algo se tuerce, o las cosas no salen como habías proyectado en lo profesional, y crece en ti la melancolía de químico de bata blanca ... zas! Basta con hacer click aquí, y se te pasa!


MONOGRAFIA LAS EMULSIONES DE BETUN.pdf


Qué subidón ver esas largas cadenas hidrocarbonadas, con sus cabezas polares, ácidos, aminas, etc. En serio, este documento contiene la esencia de la química y la física, la biografía, de un actor fundamental en nuestro particular oficio, incluso para aquellos que no trabajamos diariamente con las técnicas en frío: la emulsión bituminosa. Os pondré un ejemplo de mi trato diario con este sujeto; el emblemático sillón POÄNG de la conocida marca de muebles sueca (adivina, adivinanza) tiene un diseño fantástico y está fabricado con los mejores materiales pero, para aquellos que lo tenéis o lo habéis visto...¿se os ha ocurrido pensar cómo respondería a los esfuerzos (sobre todo de los sábados a la hora de la siesta) si no se hubiera utilizado un pegamento (o cola) adecuado para la unión de las diferentes capas de madera laminada que conforman su estructura? Algo parecido ocurre en las capas de firme de una carretera. Necesitan de un pegamento adecuado para trabajar solidariamente ante los esfuerzos del tráfico. Y ese pegamento no es otro que la emulsión bituminosa.


Sólo por conocer el reto científico y tecnológico que ha supuesto el desarrollo de las emulsiones que utilizamos hoy en día, merece la pena desplegar la pestaña de PUBLICACIONES en la web de ATEB y dejarse llevar (sí, soy un poco friki). Tenemos pegamentos de “secado” rápido o más lento, apropiados para uno u otro tipo de material, etc., de forma análoga a lo que conocemos de la industria del adhesivo. Y es un precioso baile químico de tensioactivos, agua, betún y aditivos lo que proporciona esta rica variabilidad de productos y aplicaciones. Todo en su justa medida.


Diré más, con la química de las emulsiones y sus fenómenos físicos empecé a entender los mecanismos de adhesión árido-betún, tan fundamentales en el conocimiento del comportamiento de mezclas asfálticas. Y aún recuerdo el primer informe en el que colaboré, allá por 2001, con mi gran maestro José Antonio de la Osa (el de arriba tiene mucha suerte de que estés allí con Él; va a aprender lo que no está escrito), sobre una patología generada por adherencia insuficiente entre capas de mezcla. La mesa llena de papeles y yo perdido entre artículos de “un tal” Félix Pérez, que estaba poniendo a punto un procedimiento de ensayo para tal fin. Empezaba a interiorizar la importancia de este “pegamento”. Y comencé a tomar conciencia de que me adentraba en un mundo, que si bien no había visto descrito antes en ningún libro, basaba sus reglas en las leyes y conceptos que había hecho míos unos años antes. Y así hasta hoy.


Es curioso, pero siempre que coincidimos en algún foro, colegas de este nuestro oficio, terminamos en los corrillos comentando que, esto nuestro, es como una droga que te engancha y te mantiene activo. Pues os recomiendo de vez en cuando unas pequeñas dosis de “ATEBilina”. Tranquilos, no se le conocen efectos secundarios.

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