BLOG

ASOCIACIÓN TÉCNICA DE EMULSIONES BITUMINOSAS

Tlf.: 91 329 17 37 |  Fax.: 91 329 28 66

email - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Santiago Gil

Santiago Gil

Coordinador del GT4 de ATEB: SEGURIDAD, SALUD Y MEDIO AMBIENTE

Miércoles, 24 Enero 2018 12:37

EMULSIONES POR EL MUNDO: PIDE QUE TE ASESOREN

Debido a la globalización y búsqueda de negocios fuera de su propia frontera, cada vez son más las empresas que salen lejos de su país y su zona de confort para replicar su negocio.


Cuando una organización “abre mercado” en un país ajeno se encuentra con numerosas barreras: legales, administrativas, normativas, etc... y también con que los materiales locales tienen distinta calidad a lo que están acostumbrados a utilizar.


Centrándonos en el mundo de las emulsiones bituminosas quizás el mayor inconveniente cuando nos aventuramos en otros mercados sea la diferente calidad de las materias primas. En concreto: cuando tratamos de trabajar con las emulsiones locales, las cuales no tenemos controladas y pueden presentar dificultades. Posiblemente con ciertas técnicas (riegos de imprimación, curado y adherencia) este problema no se manifieste sensiblemente. Pero cuando acudimos a técnicas “químicamente” más complejas (Micros y Slurries, Reciclados en frío, templadas...) puede ser un desastre.


Bebido principalmente a este aspecto y también a que en muchos países los precios de las emulsiones son muy superiores a lo que estamos habituados, muchas empresas se lanzan a la aventura de fabricarse su propia emulsión. De esta manera controlan las calidades de sus emulsiones, las diseñan acorde a sus necesidades y seguramente reducen costes. Por supuesto, en mi opinión, me parece una decisión muy acertada.

xxb1


¡Pero ojo!... esto no es una tarea sencilla: ¡ahora hay que formular la emulsión!


La verdad es que muchos piensan que cómo ya lo están haciendo en su país y cómo pueden traerse los emulgentes/aditivos que ya conocen, pueden replicar la “receta” sin ninguna dificultad. Pero desafortunadamente muchas veces no es así. Hay un par de componentes de la emulsión y técnicas en frío que no puedes llevarte a cualquier parte: los áridos y el betún.


Bueno, pero si los betunes están normalizados en la gran mayoría de los mercados.... ¿y si utilizamos el mismo grado de betún (50/70, 70/100, 160/220)?


¡Pues tampoco!


Me explico: una cosa son las propiedades físicas/reológicas del betún y otra muy distinta sus características químicas. Y en las emulsiones bituminosas la química tiene mucha importancia.


¿Pero... tan distintos son unos betunes de otros químicamente hablando?


¡Mucho!


En el mundo hay más de 160 tipos distintos de crudos diferentes. Las refinerías en su producción mezclan varios de ellos y el proceso de refinado es diferente uno de los otros. Por lo que cada refinería obtendrá un betún particular (químicamente hablando) en función de su proceso y crudos utilizados en su destilación.

 

xxb2

 

¿Entonces no podemos fabricar emulsiones para ciertas técnicas en otros mercados?


No, claro que podemos, pero hay que analizar mediante ensayos de laboratorio el diseño de la emulsión estudiando también la química del betún a emplear.


¿Y cómo podemos analizar la química de los betunes?


Una vía es cuantificar las distintas fracciones de las que se compone el betún: asfaltenos, resinas, aromáticos y parafinas. Para ello se pueden utilizar la cromatografía SARA por Iatroscan o la cromatografía de Corbett.


Otra opción es llevar a cabo el ensayo de índice de acidez de acuerdo a la norma EN 12634, que también nos dará una idea de su comportamiento químico.


¿Qué betunes son los más apropiados químicamente para la fabricación de las emulsiones?


De manera habitual los betunes más adecuados para la fabricación de emulsiones son aquellos con un contenido elevado en la fracción resínica (o nafténica). Estos betunes nafténicos son los que presentan un índice de acidez más elevado. Los betunes con índice de acidez más bajo se denominan parafínicos y suelen ser menos idóneos para la fabricación de emulsiones “especiales”.


El índice de acidez se mide en mgKOH/g. La verdad es que no tengo muy claro dónde está el límite entre un betún parafínico y uno nafténico. A groso modo sería paráfinico cuando el valor de índice de acidez se encuentra comprendido entre 0,3 a 1,0 mgKOH/g y nafténico cuando los valores son superiores a los 3 mgKOH/g.

 

¿O sea que si mi betún de partida no es químicamente adecuado no puedo fabricar la emulsión? ¡No, se puede arreglar!


Existen en el mercado emulgentes especiales idóneos para la fabricación de emulsiones cuando partimos de ligantes no apropiados para estas aplicaciones.


También existen aditivos acidificantes capaces de modificar el índice de acidez de estos betunes. Con ellos podemos ajustar este parámetro hasta el valor que se considere adecuado, para que así podamos fabricar emulsiones con mayor éxito en su aplicación.

 

xxb3

 

¿Y una vez que tenga ya la receta de mi emulsión...ésta me valdrá para siempre en ese mercado?


¡Posiblemente sí, pero cuidado!


Cuidado porque si cambiamos de áridos tendremos que revisar y reajustar la receta.


Cuidado también porque, aunque adquieras el ligante del mismo suministrador, las características químicas de éste pueden cambiar (diferente paquete de crudos en refinería). Sería bueno controlarlo con cierta periodicidad.


¿Entonces debo animarme a fabricar mis emulsiones en “otros mundos”?


¡Adelante!


Conociendo la problemática que podemos encontrar y basándonos en un completo estudio de laboratorio ¡este reto es fácil de superar!


Y si aún tienes dudas... puedes hacer lo que hago yo: pedir ayuda a un amigo experto para que te asesore. ¡Por cierto, en ATEB hay muchos!

 

 

Quiero empezar aclarando que en ningún momento dudo de la seguridad y sostenibilidad del empleo de las emulsiones bituminosas y las técnicas en frío en las que se emplean. Si fuera así seguramente ya me hubieran invitado a salir de ATEB... (Esto es una broma, lo aclaro por los mal pensados).


No tiene discusión alguna, que el empleo de emulsiones bituminosas y sus técnicas, simplemente por el hecho de que éstas se pueden aplicar a temperatura ambiente y siempre por debajo de los 100ºC, conlleva irrevocablemente a una menor cantidad de emisiones de efecto invernadero. Esto es un punto muy a favor de estas técnicas ¡y más aún después de que en este año no hemos tenido invierno en muchos lugares de España! Vale que estemos gastando menos en calefacción... pero no me negareis que el tema asusta un poco.

Es más, no sólo en la aplicación de estas técnicas en FRÍO las temperaturas son mucho menores, sino que además durante su fabricación rara vez se superan los 150ºC; y más importante aún: pueden almacenarse a temperatura ambiente, es decir, menos empleo de combustible y menores emisiones (otra vez).


Una vez aclarada su sostenibilidad en estas etapas de su ciclo de vida (fabricación, almacenaje y puesta en obra), sólo nos quedaría realizar un Análisis del Ciclo de Vida (ACV) de las materias primas que componen la emulsión. Cuando he empleado la palabra “sólo” no es más que una manera de hablar, porque ésta es una labor bastante compleja, laboriosa y muchos dicen que hasta algo subjetiva. Este sería un aspecto en el que podríamos discutir extensamente, pero por falta de tiempo y lo que es más importante aún, de s2conocimiento por mi parte... me van a permitir que lo abandone y cambie de tercio a uno en el que quizás me sienta algo menos “incómodo”.


s3Pues bien, vista mis limitaciones en profundizar en el ciclo de vida de los componentes de una emulsión, solo nos quedaría analizar al menos la peligrosidad de ésta a partir de sus constituyentes. La clasificación de sus materias primas y los porcentajes en los que se incorporan, van a tener una incidencia directa en la clasificación de la emulsión. La tarea de evaluar la peligrosidad y posible etiquetado de una emulsión puede parecer compleja, pero créanme no lo es tanto (hasta yo mismo lo he podido abordar en alguna ocasión). Para esta labor es imprescindible disponer de las fichas de datos de seguridad (FDS) de los constituyentes (emulgente, ácido, base, aditivos químicos,...); conocer la formulación (en que porcentajes se incorporan); consultar el “reglamento (CE) Nº1272/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas”, que consta de 1.355 páginas y por último... ¡dedicarle horas!

 

Pero si no eres muy hábil en la materia, y aquí viene lo bueno, puedes acortar tiempos consultando el documento, que casualmente encontrarás en la web de ATEB: Guia Elaboracion FDS Emulsiones.pdf.

Dicho esto, me gustaría puntualizar que la amplia mayoría de las emulsiones bituminosas NO CLASIFICAN como peligrosas, aunque atentos, ¡esto no exime de realizar su análisis de acuerdo al reglamento!

  

Por último, y esto son ya solo consejos:

 

- A los fabricantes de emulsiones: no olviden pedir las FDS de vuestras materias primas, que estén conforme a la normativa vigente. Analicen como clasifican y cómo afectarán en la clasificación de su emulsión. Y si tienen y/o quieren eliminar (cuando aplique) etiquetado, frases de peligro o consejos de prudencia de las FDS de sus emulsiones: evalúen si hay alguna alternativa más “verde” que hagan de vuestras emulsiones aún más “seguras y sostenibles”.

- A los consumidores de emulsiones bituminosas: pidan a sus proveedores de emulsión la FDS de éstas, evalúen y (si pueden) presiónenles para que sus técnicas en frío sean aún más “seguras y sostenibles”.


Solo me queda, a los que hayáis aguantado hasta el final, daros las gracias y pediros que defendáis el empleo de las emulsiones bituminosas y sus técnicas (por todo lo que estas han, están y van a aportar a nuestra sociedad).

Top Five