ASOCIACIÓN TÉCNICA DE EMULSIONES BITUMINOSAS

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Verónica Contreras Ibáñez

Verónica Contreras Ibáñez

Coordinadora del GT-1 de ATEB: Normativa Europea y Marcado CE

Miércoles, 01 Febrero 2017 11:37

¿Y CÓMO SE HACE UNA NORMA SOBRE EMULSIONES?

Cuando comencé en el entretenido mundo de la normalización, todas las normas con las que tenía que trabajar estaban ya creadas. Los esfuerzos se dedicaban a la revisión y mejora de las ya existentes. Pero hace algo más de cinco años, esto cambió y viví el comienzo de la creación de una nueva norma. En este caso, a petición de los colegas franceses.


La verdad que fue una grata sorpresa ya que se trataba de una propuesta de norma relativamente sencilla y desde mi punto de vista bastante acertada. Se trataba de la determinación de contenido de agua de las emulsiones bituminosas mediante termobalanza. El empleo de termobalanzas para determinar el contenido de agua es comúnmente empleado en varios sectores, incluso en el nuestro. Algunos laboratorios disponían ya del equipo, pero no se encontraba recogido en una norma que regulara y amparase su uso.

 

ima02La primera noticia sobre este tema la recibimos en la reunión del WG2 (Comité de Expertos de Emulsiones Bituminosas y Betunes Fluxados perteneciente al Comité Europeo de Normalización CEN/TC 336) celebrada en Viena en noviembre de 2011. Allí, se propuso la creación de un nuevo documento de trabajo para crear el método de ensayo. A partir de ese momento, los países miembros nos pusimos manos a la obra para ver cuál serían las condiciones más adecuadas que debía contener el método. La siguiente reunión se celebró en Copenhague en abril de 2012, y ya entonces, ATEB presentó resultados mediante termobalanza comparados con el contenido de agua mediante la norma EN 1428 “Determinación del contenido de agua en las emulsiones bituminosas. Método de destilación azeotrópica”. Los resultados presentados avalaban que la determinación de agua mediante termobalanza podría ser un método de ensayo adecuado.

 

En la siguiente reunión celebrada en Zúrich en septiembre de ese mismo año, ATEB volvió a presentar resultados. En esta ocasión presentó un abanico de resultados a diferentes temperaturas, ocho en total. Desde 100°C a 170°C. A diferentes tiempos, con diferentes tipos de emulsión y con diferentes masas. En esta misma reunión, Francia presentó resultados de los tres interlaboratorios realizados en su país aplicando la termobalanza para determinar el contenido de agua en emulsiones. De esta reunión salieron deberes que debíamos hacer los países miembros con el fin de validar el nuevo método. Se fijó un panel de ensayos en el que se establecieron cuatro temperaturas 110°C, 130°C, 150°C y 170°C, tres masas de emulsión, 1, 4 y 7 gramos y varios criterios de parada, 1mg/10 segundos, 1mg/50 segundos, 1mg/120 segundos. Se estableció que de cada medida se realizaran tres réplicas. Además se debían ensayar emulsiones sin fluidificantes y emulsiones con distintos contenidos de fluidificante tanto mineral como vegetal. Por último, se debía valorar el empleo de papel de filtro durante el ensayo.


El tiempo avanza, y ya nos encontramos en 2013 y todavía ¡no tenemos fijadas las condiciones más adecuadas para el nuevo método! Pero a finales de ese año, después de la reunión celebrada en Londres, ya disponíamos del primer borrador del documento de trabajo. En este documento se recogían las condiciones de ensayo que mejores resultados habían dado en todas las baterías de ensayos que se habían realizado por los países miembros. Las condiciones fijadas eran las siguientes:

 

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*Fm: fluidificante mineral; Fv: fluidificante vegetal

 


Parece que ya lo teníamos todo para comenzar con el proceso de normalización, sí, así es, todavía no habíamos empezado con el proceso de encuesta, voto formal...hasta ahora, ¡eran los preliminares! Pues bien, todavía quedaba una parte, que era fijar la repetibilidad y reproducibilidad de método. Para ello se organizó un interlaboratorio europeo en el que entre otros métodos se probó la termobalanza. En la reunión de finales de 2014, celebrada en París, se presentaron los resultados y tanto la repetibilidad como la reproducibilidad del método era mejor que la repetibilidad y reproducibilidad de la norma EN 1428. Por lo tanto, ¡ya lo teníamos todo! Ahora “sólo” faltaba comenzar con la parte más burocrática del proceso. En marzo de 2015 se lanzó el borrador de la norma prEN 16849, sí, ya teníamos hasta número de norma.


Haciendo un inciso, en el esquema se muestra el proceso de normalización con sus etapas y duración aplicable a partir de julio de 2016. Antes de esta fecha, el proceso era prácticamente el mismo salvo que ahora es posible saltar a voto formal en determinadas situaciones y la duración de todo el proceso ha pasado de 33,5 a 27 meses, por lo que se ha disminuido el tiempo total en algo más de medio año.

 

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Volviendo a nuestra norma, en abril de 2016 se lanzó el borrador final para voto formal y en enero de 2017 estaba disponible la prueba de composición en español de la norma, por lo que previsiblemente en el primer trimestre de este año, ya estará disponible la norma para su aplicación. ¡Bien!

 

La determinación del contenido de agua mediante termobalanza es un método sencillo y con ventajas claras respecto a la norma EN 1428: menor cantidad de muestra, menor duración de ensayo, sin necesidad de empleo de disolvente de arrastre... Desde el principio del proceso, ha habido consenso con todos los países miembros. A pesar de ello, ha sido una tarea larga y tediosa. No me quiero ni imaginar cómo puede ser el proceso con métodos de ensayos más complicados y con más variables implicadas...


Después del largo camino y del trabajo realizado durante estos años, se puede estar seguro de que la norma EN16849 “Determinación del contenido de agua de las emulsiones bituminosas. Método por evaporación en termobalanza”, se trata de una norma consensuada, estudiada, trabajada y fiable.

Cuando en el año 2008 el mundo del asfalto me acogió en su seno, una de mis primeras tareas que se me encomendó fue la adaptación de las nuevas especificaciones europeas de las emulsiones bituminosas catiónicas y la obtención del Marcado CE.

 

cc1Reconozco que los miedos, las dudas y alguna que otra hiperventilación se apoderaron de mí: ¿cómo que Marcado CE? ¿eso qué es? ¿lo del símbolo que viene en los juguetes de los niños? ¿lo de los aparatos electrónicos? ¿pero en emulsiones bituminosas? A las dudas sobre por dónde empiezo, el cauce a seguir para conseguirlo, se unía mi limitado conocimiento en aquel momento sobre las emulsiones bituminosas. Después de varios cursos, reuniones, clases magistrales de los más ilustrados en el tema y por qué no decirlo de varios dolores de cabeza, comencé a... ¡a odiar el Marcado CE y todo lo relacionado con ello! No entendía ¿por qué cambiar nuestras queridas NLT por normas UNE-EN? ¿por qué cambiar nuestra viscosidad Saybolt-Furol por viscosidad STV? ¿por qué cambiar nuestros métodos de obtención de residuo por otros que se hacen con bandejas que no es baladí obtener el ligante de ellas? De veras, que en unos primeros instantes, llegué a desear que nunca se armonizara la norma EN 13808 de Especificaciones de Emulsiones Bituminosas. Pero como todo sucede en la vida, el tiempo y profundizar más en el tema, hace que se comience a que los árboles sí me dejaban ver el bosque. Entendí las ventajas de hablar un mismo lenguaje de especificaciones en el mundo de las emulsiones bituminosas. Me recordó a ese momento en que el que se hablaba de una moneda única en Europa y en la que todos decíamos no sin mi peseta y ahora como nos fastidia ir al Reino Unido y tener que emplear libras.

 

cc2Comencé a ir al Comité de Expertos, WG2, de Emulsiones Bituminosas perteneciente al Comité Europeo de Normalización TC 336. Asistiendo a sus reuniones comprendí lo difícil que había sido el camino hasta llegar a tener la norma EN 13808. Lo tediosas y largas que habían sido todas esas discusiones para poder establecer una tabla de especificaciones y lo complicado de seleccionar los métodos de ensayo más convenientes para todos los países miembros y por supuesto que definieran correctamente el comportamiento de las emulsiones bituminosas. También entendí por qué solo existe norma europea para emulsiones bituminosas catiónicas en el momento que uno de nuestros colegas europeos preguntó si en algún país se empleaban emulsiones aniónicas para su uso en carreteras... y sólo los representantes de ATEB asentimos.

 

Durante este tiempo aprendí que la viscosidad, el comportamiento a la rotura, la adhesividad, la consistencia a temperatura de servicio intermedia y elevada, así como la durabilidad y la cohesión en el caso de emulsiones bituminosas modificadas con polímero constituyen las características esenciales. Además, la nueva nomenclatura de emulsiones bituminosas nos indica el tipo de emulsión, el contenido de ligante nominal, el tipo de ligante, si contiene más de un 3% de fluidificante, si contiene polímero y el último número nos indica su comportamiento a rotura.

 

Cuando por fin creía que tenía dominado el Marcado CE y todo lo relaciono con la normativa europea y sus nuevos métodos de ensayo, en julio de 2013 entró en vigor el nuevo Reglamento CE de Productos de la Construcción, conocido como CPR 305/2011 o RPC según idioma, sustituyendo hasta entonces de aplicación, cc3la Directiva Europea de Productos de Construcción 89/106/CEE. Con la aplicación del nuevo Reglamento, cambió el nombre del ITT, que ya no se denomina ensayo inicial de clasificación, si no ensayo de tipo, TT. El control de fabricación hubo que modificarlo incluyendo dicho Reglamento así como el número asignado. También hubo que adaptar la etiqueta ya que se debe incluir el nuevo número del control de la producción y la declaración de conformidad pasó a llamarse declaración de prestaciones, siendo una por producto, con la Directiva anterior en vigor se podía aplicar a una familia de productos.

 

Y si esto fuera poco, en diciembre de 2013 ¡se publica la nueva revisión de la norma EN 13808! En ella se ha incluido la norma EN 14733 de Control de Producción, se ha modificado el porcentaje de fluidificante del 2% al 3% (insistencia incansable de nuestros colegas irlandeses) por el cual se debe incluir la letra F en el nombre de la emulsión, además se da la posibilidad de indicar el tipo de fluidificante empleado: si es de origen vegetal o mineral. Se modificaron los rangos de las clases para la viscosidad y las clases del índice de rotura, lo cual indicaba que ¡volvían a cambiar el nombre de las emulsiones! Pero no todo iba a ser tan malo, en la nueva revisión se ha definido un nuevo ligante residual que es aquel que es obtenido mediante el método EN 1431, ¡nuestro método de obtención de residuo de siempre! Ahora hay dos etapas para la durabilidad, siendo obligatoria sólo una de ella, por lo que ya no es necesario realizar la norma EN 14769 "Acondicionamiento por envejecimiento a largo plazo acelerado usando un recipiente de envejecimiento a presión" conocido como el ensayo de PAV.

 

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A pesar de todos los cambios, todo ha sido para mejor. Porque al contrario de lo que se pueda pensar, con estos nuevos cambios no se busca fastidiar a fabricantes y volver locos a clientes y administración, sino mejorar en las especificaciones, dando cabida a nuevos productos, mejorando la definición de los ya existentes y el desarrollo de nuevos métodos de ensayo que acorten los tiempos y faciliten su realización. Este es el caso de la futura norma de ensayo de determinación de contenido de agua mediante termobalanza en la que apenas 10 minutos es posible obtener el resultado. O como en la futura revisión de la norma EN 13075-1 Determinación del comportamiento a rotura en la que se modificará el factor de conversión del filler Sika a uno más ajustado avalado por los resultados obtenidos en un interlaboratorio europeo y en la que se incluirá el nuevo filler de origen español, Caolín Q92, como posible filler para realizar el ensayo.

 

Después de varios años sufriendo y disfrutando el Marcado CE, no siempre a partes iguales, he comprendido que no es un proceso con punto final, sino que es un proceso perenne en el que hay una voluntad de mejora continua y que gracias a él, los fabricantes disponen de procesos más robustos y metodología que aseguran la calidad final de las emulsiones bituminosas a sus clientes y con el que es posible entenderse en España, Francia o Finlandia.


Y no quisiera terminar sin decir, tal y como estaba escrito en las camisetas de una fabricante de equipos de laboratorio:

YO SOBREVIVÍ AL MARCADO CE.

 

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