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ASOCIACIÓN TÉCNICA DE EMULSIONES BITUMINOSAS

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Rafael Moreno López

Rafael Moreno López

Twitter: @mineroviejo

Viernes, 04 Mayo 2018 09:35

UN VIERNES DE ABRIL…

Nos despedimos como si por delante solo hubiera un puente festivo, comentando con humor el sucedido de la noche pasada. Esos días perdidos en plena temporada de trabajo por operaciones salida y tráfico denso que impiden trabajar. Y que tanto nos contrariaban. (La DGT informa...) Las voces en los auriculares de los teléfonos no sonaban solemnes, ni afligidas, ni anunciaban otra cosa que los buenos deseos que se enviaban quienes se saludaban. ¡Hasta la vuelta¡. Como tantas otras veces.

Para todos los actores de la película que se estaba desarrollando aquel viernes , o para alguien conocedor de los últimos sucesos de la empresa, las palabras de buenos deseos y las inflexiones de las voces, y posiblemente hasta la forma de cortar las comunicaciones de los móviles, tenían ,ese viernes, otro matiz, otra lectura.

Cualquier cosa que hace un grupo de gente tiene dos complicaciones.

Lo que se hace. La cosa. Hacerlo bien. Hacerlo. Una.

Orquestar a la gente para que salgan las cosas. Es difícil. Dos.

El traqueteo de las bombas en su trabajo ya nos indicaba la temperatura del betún a los veteranos. La fábrica era un ser vivo lleno de latidos, pulsos, olores y colores. Un organismo vivo, que protestaba ante el maltrato o nos recompensaba con una sinfonía de sonidos de rodamientos agradecidos.

-“La emulsión la veo gorda en el grifo. Y suena rara en la llave. “ -

Nos mirábamos, comprendiendo el problema. Tantos años juntos fabricando no necesitaron de más explicación.

- “Habría que revisar el entrehierro del molino y acercarlo” –

La dosificación era la correcta. Las materias primas controladas. No cabía duda.

“Manda muestra al laboratorio de todas formas”

-“Claro”-

Los diagnósticos del plantista no precisaban de la santificación del tamizado.

- ” La emulsión esta gorda”-

El tamaño de partícula es fundamental en la técnica. A menor tamaño de micela mejor envuelta y mojado de la superficie de los áridos.

- “Hay que fabricar para micro.-

-¿Para cuándo es la obra?-

- La semana que viene. -

- La pongo en el tanque desnudo, pero no bajara de cuarenta grados. Es Mayo.”-

La envuelta de los áridos en los micros mejora con temperaturas moderadas de emulsión. Entre la primavera y hasta después del veranillo del membrillo en Septiembre, las temperaturas de media España son altas. Más de treinta grados y hasta cuarenta y siete o más en pleno Agosto. -Comentamos alguna vez, el mantra de la compra publica innovadora, escépticos, en las fábricas, y es que las licitaciones se agolpan en Septiembre , de cara a las aguas del otoño y el frio, o en primavera con el ferragosto de cinco meses de nuestra España. ¿Parece poca la innovación que se aplica?- En la superficie de la carretera se alcanzan hasta los sesenta grados o más. Un desafío para el anillo y bola del ligante. Y una complicación para la envuelta. No es extraño que la lechada al caer en el cajón de reparto de la rastra se endurezca por un prematuro secado.

“¡¡Para para para para¡¡”

Frenazo en seco del conductor de la máquina, sin necesidad de sirena de parada de emergencia. En ese momento, el tono del vozarrón del encargado hacia saltar como a un resorte a los dos peones del extendido. Solo un gesto fugaz del arco de las cejas y enseguida la broma del sucedido de la noche pasada, mientras el hidráulico levanta la rastra el espacio suficiente y la maquina con su lamento de gasóleo quemado avanzaba unos metros. El maquinista a sus llaves y sus cuentas y sus cosas.

“¡Dejadlo bonito en el mordiente¡”

No hacía falta la recomendación. Los peones, en mitad de sus bromas, (maldita la gracia) ya habían localizado unos metros de mordiente a los que les vendría muy bien ese bacheo inesperado. La torta de doscientos kilos de la rastra desaparecía en un abrir y cerrar de ojos. Los peones volvían a sus cosas. Sacar piedra gorda, mal clasificada de lo extendido, acercar los conos al área de trabajo, repasar con cepillo la lechada fresca.

El encargado

- “Yendo la cosa bien...” - , me decía.

- “Soy solo un paseante” –

Ya en la fábrica

-“Fabrica las dos primeras cubas y luego os organizáis para que dé tiempo a enfriar.-

-Vale. Le digo que vaya mojando la arena.-

-Ya la tendrá mojada-

- Eso seguro.”-

Todas las cosas las fuimos descubriendo a fuerza de fracasos. No hubo un libro ni un curso donde aprender los secretos de la técnica. No hubo mejores maestros que la experiencia y los atascos.

Cantera a cantera descubrimos, entre todos, los secretos que tenían la clave de las cosas. Aquí faltan finos. Aquí falta cabeza. De aquí solo sirve el gravin.

-“Llama a la cantera y diles que es para lo nuestro. A ver el acopio que nos abren”.-

Los acopios de mucho tiempo se contaminan. Los equivalentes de arena no tienen nada que ver con los ensayos de laboratorio. Los finos contaminados pueden hacer subir la cantidad de aditivo para mejorar la envuelta en caso de apuro – un recurso - y si nos pasamos aparecen los brillos. Es feo.

“¡De ahí no nos eches¡. ¡Envuelve aquí¡”

Oía decirle el peón al palista, todavía con las manos sucias de frotárselas con la arena. -¿Para que un laborante?-.

“Es que luego los que paleamos en la rastra somos nosotros”

Y le ofrecía un cigarrillo guiñando un ojo y le aseguraba unas cañas en el merendero en la hora, justa, del almuerzo.

“Ya está. Tira .Tira. Tira. Tira ¡”

Los walkies eran solo de uso particular de los banderas. Oficio delicado. En realidad el conductor no oía la orden del encargado. El ruido del camión, el compresor y los hidráulicos, ahogaban su voz. La radio sintonizada en Radiole tampoco era de mucha ayuda. Lo que hacía iniciar la marcha era el aleteo de brazos de la humanidad de aquel hombretón en mitad de la traza de la carretera y el peón que, cono en mano, aguardaba el paso para ajustar su colocación al ancho estricto de extendido, y que lo miraba a través del retrovisor.

La gente del equipo era toda conocida. Amigo de amigo. Recomendado. Familiar. Amigo a secas.

Desde aquella vez que dejamos que personal nos incorporara a un conductor con todos los carnets, pero sin experiencia en esto, adoptamos la misma forma de selección que la universidad en España . A nosotros si nos dio un buen resultado.

El cuidado con el manejo del embrague, la atención a los compañeros, al tráfico, al encargado. El ajustar la trazada con el volante teniendo en cuenta el ancho de la rastra, el ancho del carril, las líneas de pintura de la señalización horizontal. .. Demasiadas cosas. El conductor con todos los carnets que nos envió personal nos obligó a solapes que solo podrían dar problemas de segregación y lisos con el tiempo. El conductor con todos los carnets que nos envió personal, tapo marcas viales a descontar de la factura. El conductor con todos los carnets que nos envió personal, rompió un embrague y estuvo dos días parados el equipo en mitad de ninguna parte. El conductor con todos los carnets que nos envió personal, nos hizo repasar unos pares de kilómetros rizados. (¡Ay el maldito embrague¡).

El conductor con todos los carnets que nos envió personal nos duró mes y medio.

Lo que hizo irse al conductor con todos los carnets que nos envió personal no fue que tapara señalización, que rompiera un embrague, que nos parara el equipo, o que rizara el extendido. Se fue por la distancia, que no es un tango. Se fue por que entre tramo y tramo, entre tajo y tajo de extendido se andaba esta España nuestra, entera de punta a punta, como si de una caravana de feriantes se tratara. Feriantes sin feria, con las luces de los rotativos de los vehículos, que son un aviso y no un reclamo. Vida dura y legionaria. Y tenía prisa. Nadie supo nunca para ir a donde. Y después de cuatrocientos kilómetros, un tajo nuevo. Un tajo igual que el de cuatrocientos kilómetros atrás del día anterior. Los mismos conos, iguales señales, parecidas curvas, trazadas iguales. Y tenía prisa nadie supo nunca por llegar donde.

Y, entonces, solo se paraba en mitad de la temporada de trabajo, cuando venía uno de esos puentes. Esos días perdidos en plena temporada por operaciones salida y tráfico denso que impiden trabajar. ( La DGT informa...). Y tenía prisa.

Y sin esa prisa que aún andamos buscando, el conductor con todos los carnets que nos envió personal, hubiera aprendido el oficio. Se le hubiera enseñado. Le hubiera enseñado el encargado con su vozarrón su humanidad y su aleteo de ave en mitad de la traza. Le hubiera enseñado el peón mirándolo a través del retrovisor con el arco de su ceja. Le hubiera enseñado el mecánico de la fábrica y su oído fino de veterano. Porque somos un equipo.

Pero el conductor con todos los carnets tenía prisa. Prisa por terminar o por llegar a otra parte. Prisa por volver y en este negocio no hay ni ida ni vuelta. Se está. Se fabrica. Se extiende. Sin más esperanza que la de parar por la tarde y empezar por la mañana. En otro sitio. En el mismo sitio. En el mismo sitio que ayer pero a cuatrocientos kilómetros. Donde se nos esperaba. Donde se reclamaba nuestro trabajo. Con esa recompensa. Siendo esa la recompensa.

Tenía prisa como Personal, quien nos envió al conductor con todos los carnets de una lista, quien me indico que fue Recursos Humanos quien lo selecciono. Tenía prisa como Financiero quien indicaba que Contabilidad, quien indicaba que Tesorería. Tenía prisa como Jurídico quien contaba que Fiscal.... Tenía prisa Servicios Generales quien decía que Dirección de Medios...., que no que Maquinaria.... Tenía prisa el Administrador quien contaba que el Consejo.... y el Consejo que el Presidente. Tenía prisa el Presidente quien decía con sus manos de coger algo en el aire , que la coyuntura económica .... Que supongo que es como hablar de las circunstancias. Todos con su Excel de colores y sus responsabilidades y sus reuniones importantes. Todos con prisa por acabar. Para llegar donde.

Nadie en Central comprendía mi sonrisa, inevitable, cuando me hablaban de la responsabilidad. Y es que cómo explicarles el puesto de bandera en un tramo con curvas enlazadas sin visibilidad. El tráfico. La longitud del tráfico en cola. Los alcances. El accidente siempre posible. El despistado. Las señales.

“¡¡¡Echad tomo echad tomo¡¡” - Un panadero con el gesto de la mano golpeando en el bolsillo de la camisa al pasar por el inicio del corte desde su furgoneta blanca de panadero.-

“Es que yo tengo que pasar y usted no es autoridad para pararme” -El señor de mediana edad, muy conocedor de sus derechos.-

“Vi un hueco entre los conos y me metí” -Se disculpaba otro , despistado, al que pararon después de doscientos metros sobre el extendido fresco.-¿Quién me responde de limpiarme el coche?- Nos decía.-

Nunca hubo un accidente. Responsabilidad.

Ahora las fábricas están vacías. Están en silencio las calderas ya para siempre. No volverá a entrar la segunda marcha en los quemadores con su alegría de llama viva. Las juntas siguen derramando su gotita sin el remedio de la junta de papel aceitado ni nadie que las limpie, y son ya un derrame. Las máquinas de extendido, están quietas en su nave, que si visitas por la tarde, proyectan sombras que nunca antes vio nadie. -¿Quién vio la sombra quieta de una golondrina?-

Los formatos de Excel de colores tienen las celdillas vacías. Se acabó la prisa.

Nunca el equipo trabajó con otra esperanza que comenzar al día siguiente. Diligentes. Sin prisa. El mismo tajo día tras día. En la misma fábrica. O a cuatrocientos kilómetros de distancia en esta España nuestra. Donde se nos esperaba. Donde se reclamaba nuestro trabajo. El conductor en su camión con sus trazadas , los peones a sus cosas, el maquinista con su rastra, los banderas con sus señales y sus señores de mediana edad ,sus despistados , y sus panaderos, y el encargado allí al lado de la traza . De paseante. Como si tal cosa. Hasta el último día. Somos un equipo.

Esa fue la recompensa.

La gente del equipo se despidió como si por delante solo hubiera un puente festivo, comentando con humor el sucedido de la noche pasada. Esos días perdidos en plena temporada de trabajo por operaciones salida y tráfico denso que impiden trabajar. Y que tanto nos contrariaban. ( La DGT informa...) Las voces en los auriculares de los teléfonos no sonaban solemnes, ni afligidas, ni anunciaban otra cosa que los buenos deseos que se enviaban quienes se despedían. ¡Hasta la vuelta¡. -Era un Viernes de Abril-. Como otras veces.

 

Desde hace, ya va para treinta años, en mis inicios como fabricante y aplicador de emulsiones bituminosas en España, hasta el día de hoy, el panorama de las técnicas en frío ha sufrido transformaciones, tanto fruto de causas propias de la industria y la técnica, como de la evolución económica y del desarrollo del país.


En la década de finales de los ochenta y principios de los noventa, en la fabricación de emulsiones, se incorpora una nueva generación de maquinaria de fabricación y en el sector se produce una modernización y un salto cualitativo que no ha dejado de crecer hasta nuestros días. Se sustituyen los sistemas de molinos abiertos por otros cerrados, que posibilitaban regular las presiones de los flujos de entrada de las fases, y aumentar sus temperaturas de fabricación facilitando la consecución de tamaños inferiores de micela, y una mejora notable en las características de las emulsiones, en cuanto a envuelta de los áridos en los TSRG, MBF, gravas emulsiones, y los entonces denominados Slurries.

ff1


En aquellos años asistí, a la transformación de la regulación manual de los flujos y componentes de entrada de fases en el molino, que tenían un carácter muy cercano a lo artesano, a regulaciones de tipo electromecánico primero, y a la regulación informatizada después, que dio lugar a mejoras indudables en cuanto a la homogeneidad de la fabricación y la regulación de los procesos.


Qué decir de los cambios, en cuanto a la diversidad de los aditivos químicos componentes de las emulsiones. También en aquella década además de la aparición de un abanico de suministradores amplio y con diversidad de productos para fabricar los distintos tipos de emulsiones tanto rápidas como lentas, aparecieron los aditivos encaminados a la mejora de las características del ligante residual, y se extendió el uso de las emulsiones modificadas con polímero. Tiempo después vendrían las termoadherentes y las denominadas emulsiones de humeo, posibles por la mejora en los equipos.


Todos estos avances continuos aportados por la industria en la fabricación de emulsiones a lo largo de estos treinta años , y otros que no cabe mencionar incorporados en instalaciones, sistemas de calentamiento , almacenamiento y procesos, redundaron en mejoras sustanciales en la calidad de las emulsiones, mejoras en la homogeneidad del producto , en la capacidad de almacenamiento y transporte, en la aplicabilidad y rango de temperaturas de puesta en obra, en la envuelta o en la penetración de los materiales granulares.


Tremenda importancia en la calidad y prestaciones de los tratamientos con técnicas en frío, ha tenido también, la otra parte de la ecuación en los mismos, que es la mejora exponencial en la fabricación de materiales granulares. Importantísima la mejora, con la obtención de certificados y sellos de calidad y marcado CE en el sector de la preparación de árido. La limpieza de los áridos, su cubicidad, homogeneidad en la fabricación y obtención de husos granulométricos, alta exigencia en características mecánicas, de desgaste, apuntaron a una mejora definitiva, sobre todo en los TSRG, y en los slurries.

ff2Desde el punto de vista de la regulación, el artículo 213 del PG3, es el que recogió las características técnicas, para las emulsiones a emplear en obras de Ministerio, y en él se establecen desde el año 76 del pasado siglo hasta nuestros días diferentes modificaciones, que de alguna manera, adoptan las mejoras en las distintas propiedades de los fabricados. Así, es en la OC 293/1.986, cuando aparecen por vez primera recogidas las emulsiones EAI y ECI. Siendo en la OM de 27/12/1.999 cuando se definen las emulsiones bituminosas con polímeros, que ya llevaban comercializándose un tiempo por parte de los fabricantes. Paralelamente y en orden a la técnica de aplicación, El Art. 532 de 76 y el 533 OC 297/1.988 recogen las condiciones para los tratamientos con gravilla. El Art.540 de 1.976 recoge los tratamientos con lechada bituminosa, con modificaciones en la OC 297/1.988 , OC 5/52.001, Orden FOM 891/2004 y el vigente Art 540 O.C. 29/2.011.


El reflejo en la regulación de emulsiones y técnicas, a remolque de la oferta diversa de la industria, y su mejora continua, se ha visto recompensada con tratamientos en frío de todo punto exitosos, como son los mencionados microaglomerados en frío, de extraordinario predicamento como tratamiento de regeneración superficial de pavimentos bituminosos en todo tipo de vías y para todo tipo de tráficos, incluyendo los T00, en donde existen experiencias satisfactorias.

 

Excepción hecha de estos microaglomerados en frío, técnicas como los TSRG o MBF, se han visto postergadas.


La escasa aplicación de las técnicas TSRG y MBF, se debe a mi juicio a varios factores, entre otros los que siguen:


ff3. El primero, que la naturaleza propia de la técnica es deudora de tiempos de puesta en servicio que no han sido asumibles, y acabados, homogeneidad , excesos de árido o de ligante etc. inaceptables, siendo los fabricantes de emulsión quienes no hemos sabido transmitir las posibilidades de mejora en la puesta en obra y la difusión de las prácticas adecuadas.


. El segundo, los aplicadores no han mantenido un parque de maquinaria adecuado, ni consecuente con los tiempos, para la aplicación de este tipo de técnicas.

 

Solo las exigencias de las direcciones de obra para otros tipos de rodadura, han hecho invertir en maquinaria con control informático de dosificación y ancho de riego, controles de temperatura, etc. Los sistemas de gravillado y reparto no han tenido mejoras, ni la legislación en PRL ha podido dejar de colgar al operario de la gravilladora de su plataforma con apertura manual de cangilones.

 

Las plantas de MBF, siguen siendo aún hoy plantas de suelo cemento reconvertidas, sin más sistema de dosificación que la atención del operario a la envuelta.

 

. El tercero y muy fundamental, el exilio reglamentario de las rodaduras con tratamientos en frío a los tipos de tráfico de menor orden. Apareciendo así reflejado, tanto en el Pliego del Ministerio, como en los distintos catálogos de firme de las distintas administraciones autonómicas en vigor.

 
. Un cuarto factor, es la desaparición tanto de técnicos como de operarios conocedores de la técnica y de sus rangos de aplicación.

 

ff5La introducción de soluciones técnicas novedosas en el mercado de firmes, como es el uso de las mezclas templadas, abren de nuevo el abanico de materiales a tener en cuenta para las rodaduras de firmes bituminosos, y han de ser en un futuro cercano, destino importante en el tonelaje de emulsión fabricada, empezando a existir especificaciones técnicas para su fabricación y puesta en obra, y, muy importante, maquinaria específicamente diseñada para su fabricación. Cuestión vital para la técnica.


Esto ha sido facilitado, mediante el desarrollo de proyectos de i+d+i y consecución de fondos procedentes de incentivos que las distintas administraciones públicas, tipo CDTI o autonómicas han vehiculado de fondos europeos, y a la iniciativa, tanto de empresas como de asociaciones sectoriales (p.ej. ATEB, proyecto TRACC Sudoe).

 
Es actualmente esta vía , la de la investigación y la innovación en los procesos constructivos y en los materiales , apoyada por los programas de incentivos disponibles como herramienta útil y necesaria, la que ha de ser empleada por la industria ; fabricantes, aplicadores , suministradores de materias primas , diseñadores de maquinaria; la que ante los retos del nuevo paradigma económico a que nos enfrentamos, ff4tanto por la crisis económica en que está sumida la sociedad en general , como ante las nuevas directivas marcadas desde la UE, en el sentido de aplicación de los principios de la economía circular y reducción de tasas de emisión de CO2; conceptos en los que las técnicas en frío han de tener especial relevancia, por su baja tasa de emisiones en términos de proceso y aplicabilidad, y su potencial de nutriente tecnológico en cuanto a reutilización de materiales mediante procesos simples; ha de dar respuestas necesariamente nuevas, o renovar las existentes.


Por otra parte, las administraciones públicas, tienen en la Compra Pública Innovadora, una herramienta eficaz y complementaria al esfuerzo innovador que ha de asumir el sector.


De la mano de éstas herramientas, tratamientos en frío, tan versátiles como los TSRG y MBF, técnicas utilísimas tanto en la conservación de firmes como en la construcción de rodaduras, han de tener una nueva oportunidad de crecimiento, mediante la mejora tanto de las emulsiones y sus especificaciones como de los procedimientos constructivos y de fabricación, que redunden en una mejora de sus características mecánicas frente al tráfico y de su inmediatez en la puesta en servicio. Todo ello posibilitará la adopción de la técnica en categorías de tráfico en las que no son contempladas a día de hoy, pero en las que estoy seguro habrán de tener un hueco por las razones expuestas.


Pendiente queda para todos los agentes implicados hacer realidad lo que es una gran oportunidad para el sector.

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